Oye, no gires la cabeza. La pirámide alimentaria que aprendimos se ha puesto patas arriba. Las Directrices Dietéticas para Estadounidenses acaban de ser actualizadas y trajeron una novedad. El hasta entonces conocido modelo defendido y divulgado por años fue invertido y lo que era la cima se convirtió en la base y viceversa, ajá.
Puede parecer confuso, pero te lo explicamos en las siguientes líneas. Si antes los cereales y granos eran vistos como protagonistas de la alimentación, hoy, son solo secundarios en una película protagonizada por proteínas animales, derivados de esa ~otra leche~ y vegetales. Es decir, esta inversión de la antigua recomendación está generando (y debería generar) discusiones por ahí.
Casualmente (o no), este movimiento ocurre junto con el avance del uso de GLP-1, que sigue en plena expansión en EE. UU., incluyendo la aprobación del medicamento en forma de comprimido (una alternativa a las plumas adelgazantes) y la caída de prácticas nutricionales tradicionales, como el conteo de calorías.
Así, esta nueva orientación fue bien recibida por entidades de salud norteamericanas, pero con algunas reservas. Pero también recibió algunas críticas, como la falta de indicación de fuentes vegetales de proteína. Según la Asociación Americana del Corazón, la priorización de alimentos de origen animal y lácteos puede llevar a las personas a consumir más sodio, grasas saturadas y calorías, aumentando el riesgo de inflamación y enfermedades cardiovasculares. Todo esto generando también un mayor impacto para el planeta.
Aquí, las recomendaciones son diferentes. En 2014, el Ministerio de Salud lanzó la Guía Alimentaria para la Población Brasileña que, en lugar de una pirámide, hace 4 recomendaciones principales basadas, principalmente, en el nivel de procesamiento de los alimentos para ofrecer autonomía en el montaje de un plato equilibrado y saludable. Además de las directrices nutricionales, el manual también ofrece orientaciones sobre la elección, la conservación y la preparación de los alimentos. Ah, y más de 100 países tienen sus propios modelos validados y puedes echar un vistazo a algunos de ellos aquí.
Ahora, los nutricionistas tienen uno de los papeles más importantes en esta discusión. Las directrices se crean para orientar a la población en general, sin priorizar las particularidades de cada uno. Por eso, buscar orientación profesional basada en individualidades y necesidades, siempre adaptadas al estilo de vida y a las preferencias personales, es la manera más eficaz de garantizar los resultados y el mantenimiento de una buena alimentación, ¿no es así?
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