Comida que desinflama sem drama

Comida que desinflama sin drama

Si tienes un perfil en redes sociales y te interesa la nutrición, el algoritmo ya te habrá mostrado algún contenido sobre alimentación antiinflamatoria mientras navegabas por el feed, ¿no es así? Si antes este tema aparecía en revistas femeninas y en Blogspot, hoy se está convirtiendo en un tema recurrente en TikTok. ¿La promesa? Reducir la inflamación en el organismo (y ya hablaremos más sobre esto).

¿Qué tienen en común las frutas y verduras ricas en antioxidantes, los granos integrales (como la avena), las fibras, las especias, las buenas fuentes de grasa y los alimentos fermentados? Estos alimentos se consideran antiinflamatorios por naturaleza y, asociados a la reducción del consumo de lácteos, proteínas animales y aditivos e ingredientes artificiales, pueden minimizar la microinflamación (que ocurre cuando el cuerpo permanece en estado de vigilancia constante).

Entre diversos problemas, mantener el sistema inmunológico siempre en alerta provoca desequilibrios y daños a los tejidos sanos a largo plazo. Este escenario puede verse aún más afectado por las alteraciones metabólicas provocadas por las oscilaciones hormonales, que suelen ocurrir en períodos conocidos por muchas mujeres, como el ciclo menstrual, el embarazo y la menopausia.

La evidencia científica señala que mantener una alimentación equilibrada y con enfoque antiinflamatorio puede contribuir a mejorar los síntomas y regular el metabolismo, principalmente en condiciones asociadas a procesos inflamatorios y hormonales, como el síndrome de ovario poliquístico (SOP) y la endometriosis. Entonces, ¿basta con consumir una gran cantidad de frutos rojos, aguacate, brócoli, tomate, ajo, frijoles y etcétera? Esa es la cuestión.

En general, este patrón alimentario se adapta al menú de gran parte de la población, pero es aquí donde los profesionales de la nutrición y la salud brillan. Antes de realizar grandes cambios en la alimentación, es necesario buscar orientación especializada. Después de todo, cada uno tiene individualidades y necesidades propias. Algunas condiciones de salud se benefician mucho de la alimentación antiinflamatoria (mientras que otras menos). Las personas que sufren de síndrome del intestino irritable o SIBO (acrónimo en español: sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado), por ejemplo, pueden no ser capaces de manejar tanta fibra o alimentos fermentados.

Al final, es lo que ya sabemos de sobra. La nutrición no es una mera coadyuvante. Es la estrella cuando se trata de promover un organismo más equilibrado y receptivo a través de buenas y sostenibles elecciones.


Tu salud te lo agradece

Como mencionamos unas líneas más arriba, las dietas antiinflamatorias pueden ser beneficiosas para la salud de la mujer, ajá. Por eso, vamos a hablar sobre dos condiciones (aún infradiagnosticadas) que pueden impactar significativamente la calidad de vida de muchas: endometriosis & lipema. Aunque diferentes, tienen un punto en común. La nutrición como una de las vías de manejo y cuidado.

El tratamiento de la endometriosis, una de las principales causas de dolor pélvico femenino, tiene como uno de sus focos centrales la modulación de la inflamación crónica de bajo grado y el equilibrio hormonal. Por ello, las estrategias nutricionales que priorizan alimentos ricos en antioxidantes, fibras y buenas grasas pueden contribuir a la reducción de los síntomas y la regulación del funcionamiento metabólico. Adoptar un patrón alimentario que sustenta el organismo a largo plazo promueve un impacto más consistente que el de las intervenciones puntuales.

Por su parte, el lipema, caracterizado por la acumulación desproporcionada de grasa en brazos y piernas (además de dolor y sensibilidad), es una condición crónica que ha ganado protagonismo en los últimos años. Aún confundido con la obesidad y el linfedema, comenzó a hacerse conocido gracias a las redes sociales y a las celebridades que empezaron a hablar abiertamente sobre el diagnóstico. Aún sin una cura definitiva, el control de la progresión del cuadro y la reducción de los síntomas también se realiza mediante una alimentación antiinflamatoria.

Lo que se observa en la práctica es que la nutrición organiza el terreno para reducir y controlar los síntomas. Así, otras estrategias ganan más eficiencia para mejorar la calidad de vida de las pacientes. Y aquí se hace aún más evidente el papel de las nutricionistas en la prevención y el tratamiento de condiciones específicas de la salud de la mujer.




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