"Tengo el paladar de un niño ". ¿Quién no se ha encontrado con un adulto que usa esta expresión para explicar sus preferencias alimentarias ? Aunque el término no es oficial ni científico, se refiere a la aversión a cierto tipo de alimento. Generalmente, este rechazo se da por alimentos que muchos niños suelen rechazar : verduras, hortalizas y frutas.
Pero, al contrario de lo que se suele oír, esta aversión infantil no se debe simplemente a terquedad o irritabilidad. Es una herencia evolutiva (¡buena!) : los humanos tienden a evitar los alimentos verdes o amargos porque estas características pueden indicar la presencia de toxinas o sustancias nocivas. Por lo tanto, este rasgo protector se ha transmitido de generación en generación, manteniendo este "asco" en los niños del siglo XXI (y de los siglos venideros). Si un niño crece con poca exposición a estos alimentos , puede llegar a ser un adulto con aversiones específicas que los profanos llaman "paladar infantil" y los profesionales llaman selectividad .
Mucha gente piensa que esto es una causa perdida. Pero lo cierto es que, en muchos casos, hay maneras de revertir la situación y enseñar a los adultos a dejar atrás la infancia.
Atención: En casos específicos y situaciones más graves, como el ARFID y otras patologías ( TEA, por ejemplo), el tratamiento toma un rumbo diferente y debe ser realizado por un equipo multidisciplinario.
Pero para aquellos que sólo necesitan un pequeño empujón para afrontar la rúcula, las papayas y las remolachas en el camino, proponemos una guía paso a paso:
Es necesario comprender cuándo fue la última vez que la persona probó la comida que rechazó, o si alguna vez la probó, claro. Ahí es donde entra en juego ese viejo dicho de nuestras madres: si no lo has probado, no puedes decir que no te gusta.
Entonces surge la pregunta clave: ¿por qué te molesta tanto esa comida? ¿Es el sabor o la textura ? Eso define cómo se llevará a cabo este momento de experimentación.
Con la información recopilada, es hora de pensar de forma innovadora. ¿De verdad tiene que ser la versión "pura" del alimento? ¿Se puede incorporar a un plato que le guste a la persona? ¿Cuál es la mejor manera de abordar su intolerancia?
Para el toque final, prueba a preparar recetas con estos ingredientes : ¿Has pensado alguna vez en un soufflé de espinacas en lugar de espinacas salteadas? ¿O en un batido de papaya y plátano (con Nude , por supuesto) en lugar de la fruta pura? E incluso un hummus de remolacha, increíblemente más interesante que la remolacha rallada... ¡Mmm!
En momentos como estos, más que pensar en las funciones nutricionales de cada alimento , lo que realmente importa es la creatividad . Al fin y al cabo, ¡podemos crear un mundo de posibilidades para acceder a los nutrientes! Y las preparaciones únicas y deliciosas, combinadas con las ganas de comer, generan experiencias únicas de descubrimiento y gran placer.
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