En los últimos años, parece que todo ha adquirido un aire "saludable" . Ahora todo se centra en: relajarse, dormir, concentrarse, adelgazar, revitalizarse, fluir, belleza, energía, calma… cada producto promete un estilo de vida en formatos súper prácticos . En la etiqueta, todo parece genial, pero en la lista de ingredientes, lo que a menudo vemos es más marketing que beneficios reales. Este movimiento tiene un nombre: lavado de bienestar . Se trata de cuando algo se disfraza de funcional y saludable, pero en la práctica, ofrece poco más que una buena historia. El nombre hace referencia a nuestro viejo conocido, el lavado de imagen ecológico .
Es innegable que este fenómeno encontró terreno fértil en la era pospandémica : el mundo se obsesionó con la longevidad, la inmunidad y el autocuidado . Las personas desean sentir que tienen cierto control sobre su propia salud, y el mercado rápidamente transformó este deseo en una oportunidad . ¿El resultado? Estantes repletos de productos que promueven el bienestar, pero que a veces confunden más de lo que ayudan. Las investigaciones demuestran que las afirmaciones nutricionales pueden influir en la percepción de los beneficios para la salud de un producto, incluso si es alto en sodio, azúcar, grasas saturadas y otros componentes...
Y no se trata solo de una impresión: un estudio brasileño reciente demostró que estas afirmaciones, cuando aparecen en las etiquetas frontales de los envases , pueden incluso dificultar que los consumidores identifiquen correctamente los nutrientes esenciales. En Europa, datos de 2024 indican que a los consumidores les gustan los términos "agradables" , pero no siempre entienden su significado. En otras palabras, el lavado de bienestar es real y puede influir significativamente en la elección de alimentos.
En nutrición, este es un campo de práctica pura: en la consulta médica, se explica que "natural" no es sinónimo de nutritivo, que una "mezcla para dormir" no garantiza un buen descanso si el estilo de vida no lo favorece, y que una "etiqueta limpia" va más allá de tener el término impreso en el envase: se trata de tener una lista de ingredientes limpia , con menos aditivos y mayor transparencia . También se trata de ayudar al paciente a recuperar la confianza en su alimentación y demostrar que la salud no se basa en palabras atractivas, sino en el conjunto de decisiones que se toman a lo largo de la vida.
Pero sobre todo, se trata de saber indicar "qué" y "para quién ". Los productos que prometen mucho no consideran las necesidades individuales de cada persona. Y los nutricionistas siempre serán los profesionales más indicados para que esta ecuación funcione, extrayendo lo mejor de cada alimento para el bienestar de cada persona.
En definitiva, se trata de alinear la funcionalidad, pocos pero buenos ingredientes, y la nutrición. Y los nutricionistas lo saben perfectamente.
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